El portavoz de FECLEI, Miguel Santos, destaca la particularidad del sector de la economía social, que no se ve representado «al cien por cien» por los sindicatos ni por Cecale. Asegura que la economía social -conformada por las empresas de inserción, los centros especiales de empleo, las cooperativas y las sociedades laborales- tiene poco que ver con las empresas ordinarias, donde prima el capital por encima de las personas.

Funcionan en el mercado como cualquier otra compañía y tienen que buscar su viabilidad pero llevan a cabo otra forma de hacer economía, sobre todo en el caso de las empresas de inserción, que se crean sin afán lucrativo por que su objetivo es fomentar el empleo y las oportunidades laborales entre personas que lo tienen imposible, subrayó a la Agencia Ical el portavoz de Feclei (Asociación de Empresas de Inserción en Castilla y León), Miguel Santos. Es una entidad que engloba a 13 compañías que dan empleo a 211 trabajadores, de los que 120 son empleados en inserción. Ahora, su lucha está centrada en entrar a formar parte del Diálogo Social, a través de las comisiones, donde su voz se haga oír. «Solo deseamos sumar y aportar», significó.

¿Por qué desean entrar a formar parte del Diálogo Social de la Comunidad? Ninguna de las familias de la economía social se ve representada, al cien por cien, ni por los sindicatos UGT y CCOO ni por la patronal de los empresarios Cecale en el Diálogo Social. Hablamos de formas de empresas que no son las tradicionales como un trabajador que a su vez es empresario.

¿Tan importante es tener voz en ese órgano de representación? Por el Diálogo Social pasa todo como cualquier proyecto de ley o norma al ser el órgano que asesora y aporta su punto de vista a la Junta de Castilla y León. Al no participar, creemos que hay que articular, de alguna forma, nuestra participación en este órgano, donde están presentes los agentes sociales y la patronal.

¿Tienen alguna esperanza con el giro de la Consejería de Empleo para cambiar el Diálogo Social? Hemos visto, por fin, cómo la Consejería de Empleo ha sido sensible a nuestra reivindicación, pese a que siempre nos habían dicho que era inviable. Ahora, existe una posibilidad de la participación de la economía social en el Diálogo Social, aunque no sea en los órganos más decisivos como el Pleno o la Comisión Permanente. Vemos, con buenos ojos, la posibilidad de participar en las comisiones para asesorar y aconsejar a la Junta. Habrá que esperar por que los sindicatos y los empresarios ya han apuntado que no dispuestos a abrir el Diálogo Social a más participación.

¿Por qué esa oposición a que participen otros actores? Lo desconocemos. Quiero dejar claro que no pretendemos acceder a subvenciones u otro tipo de ayudas económicas, a través de esta vía. Solo queremos hacernos escuchar porque somos los representantes lícitos de estas personas en exclusión social que, de otra forma, no tendrían ni siquiera voz. No nos oponemos a lo que puedan defender los sindicatos, que también luchan por las personas en exclusión o trabajadores con empleos precarios, y solo deseamos sumar y aportar.

¿Considera que las cuatro familias de la economía social son las más apropiados para defender sus intereses? Por supuesto. Sindicatos y empresarios no acaban de entender la realidad de la economía social, con tipos de empresas que son totalmente distintas a las que prima el capital por encima de las personas.

¿Cree que, ahora con la actual crisis económica motivado por la pandemia, es más necesario que nunca que se escuche la voz de la economía social? Es necesario en cualquier momento por que la exclusión no es algo coyuntural sino estructural en la sociedad. Ahora, urge más que nunca porque, en la actualidad, hay personas que están fuera del mercado y no tienen acceso a los Ertes, al contar con empleos precarios y lo han perdido.

¿Cuántas empresas engloba Feclei en la Comunidad? En la actualidad, la entidad Fomento de Empresas de Inserción en Castilla y León engloba a 13 compañías como las burgalesas Ceislabur (lavandería y obras y reformas), Reusad (restaurante-cafetería, limpieza y elaboración de morcillas artesanales), GRM (puntos limpios y gestión de residuos), Embico (recogida y venta de ropa de segunda mano) y Accorema (obras y reformas). También están La Encina (limpieza, desinfección y plagas), Miraver Integración (agricultura y reparto) y Algo Nuevo (catering) en Salamanca. En la actividad de la recogida y venta de ropa de segunda mano están Camino de Inserción, en Zamora; Comparte León y Granito de Tela, en Soria. Por último, Ensuma (limpieza), en Valladolid.

¿Por qué el grueso de las empresas de inserción está concentrado en las provincias de Burgos y Salamanca? La existencia de cinco empresas de inserción en Burgos y cuatro en Salamanca no es una casualidad. Primero, ha habido entidades que las han promovido y han apostado por este tipo de economía pero, después, los ayuntamientos de Burgos y Salamanca han contratado servicios con estas empresas. Hace poco tiempo, se ha creado una empresa en Valladolid. A pesar de la existencia de algunas ayudas y la apuesta fuerte de la Dirección General de Economía Social de la Junta por este tipo de empresas, todavía queda mucho por hacer. Hay que tratar de que esta modalidad que lleva más de 20 años en Castilla y León termine por ser una realidad en todas las provincias.

¿A cuántas personas dan empleo estas 13 empresas de inserción? Suman 211 trabajadores, de los que 120 son empleados en inserción, que se encontraban en situación de exclusión. En esta crisis, ninguna de nuestras empresas ha despedido a personas que lleven a cabo procesos de inserción. Las empresas de inserción crean oportunidades laborales que son las únicas que tienen las personas en exclusión.

¿Qué perfil tiene el trabajador en inserción? Es muy variado por que la exclusión no responde a un perfil. Va desde mujeres víctimas de violencia de género y personas sin hogar hasta inmigrantes, minorías étnicas y ex reclusos. Todos tienen una baja empleabilidad pero con una capacidad de desarrollar esa empleabilidad si les dan una oportunidad. Y esto es lo que persiguen las empresas de inserción, ya que se les ofrece un trabajo para aumentar su autoestima y, gracias al salario, pueda salir de la exclusión social y del círculo viciosos en que están sumidos. Damos la vuelta al itinerario por que, aquí, el empleo no es el fin sino también el medio.

Hablaba de que estas compañías deben buscar su viabilidad económica, pese a que no tienen un afán lucrativo. ¿Qué facturación tuvieron el año pasado y cómo se puede ver afectada por la pandemia? En 2019, sumaron 5,5 millones de euros de facturación. Este año, con la pandemia del coronavirus, esta facturación podría bajar un 20 por ciento, aunque habrá que esperar a cerrar el ejercicio. Las empresas con una lavandería, vinculadas a la hostelería, presentarán cifras muy mermadas y otras se mantendrán. Además, hay que recordar que estas empresas son rentables para la administración. No en vano, Feclei estima que el año pasado ahorraron más de 234.000 euros al gasto público, ya que estas personas dejaron de recibir prestaciones como la Renta Garantizada de Ciudadanía u otros servicios sociales al ser contratados en las empresas de inserción. Son personas que pasan a ser contribuyentes y generan riqueza en lugar de ser beneficiarios de políticas pasivas, sin olvidar los flujos económicos de este tipo de compañías que pagan la Seguridad Social.

¿De qué manera ha afectado la pandemia a las empresas de inserción de la Comunidad? La actual crisis, generada por la pandemia del coronavirus, no se ha llevado por delante a ninguna empresa. Todas han sufrido, como todo el mercado, pero algunas compañías lo han pasado peor que otras. Incluso, alguna centrada en el sector de la construcción no ha solicitado un Erte para sus empleados por que ha continuado con la actividad. En cambio, otras empresas vinculadas a la Fundación Lesmes (de la que es presidente Miguel Santos) que cuenta con un restaurante en un centro de día de personas mayores lo están pasando peor, ya que fue el primero en cerrarse y, probablemente, será el último en reabrir. Las lavanderías también están sufriendo mucho porque dependen de la hostelería. Es cierto que, poco a poco, estamos tratando de vencer esta crisis y así evitar que las personas en exclusión paguen las consecuencias de esta situación.

¿Demandan más apoyo a la Junta? La Junta debería apostar por un plan de implementación de empresas de inserción en la Comunidad, que no supondría una aportación presupuestaria importante. Bastaría por desarrollar medidas más imaginativas como la contratación pública, que ya ha comenzado a implantarse. De la mano de Feclei, volveremos a proponer la puesta en marcha de un plan regional por que fomentar este tipo de empresas es una postura inteligente por parte de la administración, por el ahorro enorme en prestaciones y servicios.

¿Cómo está el sector de las empresas de inserción Castilla y León en comparación con otras comunidades autónomas? No está del todo mal pero estamos lejos de territorios donde esta modalidad está más desarrollada como País Vasco y Aragón. Al menos, hemos conseguido, tras muchos años de reivindicación, que la Junta haya creado unas ayudas para la contratación de estas personas en riesgo de exclusión y de educadores y personal de apoyo. En Castilla y León, se han sentado las bases y ahora solo falta desarrollarlas, no solo con más fondos sino, sobre todo, con el impulso decidido de la Junta y los ayuntamientos, a través de la contratación pública. Más importante que las ayudas públicas es el mercado y que la administración sea convierta en nuestro cliente. Al ayuntamiento o a la diputación de turno no le cuesta más por que son servicios que debe contratar de todos modos y así se dan oportunidades laborales a personas en exclusión y se favorece la inserción social.

Consulta la entrevista completa realizada por la Agencia Ical a Miguel Santos, presidente de FECLEI, Asociación de Empresas de Inserción en Castilla y León en el siguiente enlace.

Fuente de la imagen: Leonoticias.com